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“Las cumbres del clima buscan salvar la reunión, no el planeta”

Domingo Jiménez Beltrán, exdirector de la Agencia Europea de Medio Ambiente, critica que “los políticos se han rendido a los intereses de los oligopolios” que poseen la energía.

Antonio Cerrillo


Domingo Jiménez Beltrán, nuevo presidente de la Fundación Renovables (Propias)

Domingo Jiménez Beltrán, ex director de la Agencia Europea de Medio Ambiente, estima que los grandes cambios para reducir las emisiones de los gases que calientan la atmósfera no vendrán solo de las conferencias de la ONU, sino sobre todo de las presiones de los ciudadanos y determinados sectores económicos para forzar un cambio de modelo energético, que ponga el acento en las renovables. Jiménez Beltrán sabe mucho de cumbres de la ONU. Representó a España en la de Río de Janeiro (1992), preside la Fundación Renovables y participa activamente en numerosas iniciativas ciudadanas desde Murcia, en donde vive.

  • La conferencia del clima de Lima ha sido criticada por sus pobres resultados. ¿Por qué?

Desde la conferencia de Copenhague estamos instalados en la desesperanza. El fracaso de aquella cumbre fue tan fuerte que seguimos bajo ese shock. Aún lo estamos padeciendo. Las expectativas se han desactivado sustancialmente. Se necesita un golpe muy fuerte para recuperar la esperanza.

  • ¿Qué le ha parecido la cumbre de Lima?

Yo creo que en las últimas conferencias, el interés ya no se pone en salvar el planeta del calentamiento, sino que lo que se busca es salvar la reunión, evitar simplemente que la conferencia sea un fracaso. Pero cualquier reunión que no se salde con un salto cualitativo no es un éxito.

  • ¿Y cómo se lograría un éxito?

Se trataría de pasar de un planteamiento reactivo a uno proactivo. Se sigue considerando que la reducción de emisiones es un lastre para la economía. Y eso lo dice también Estados Unidos, que ha decidido recurrir a los combustibles no convencionales. Ellos mismos, Obama lo dice, son adictos a los combustibles fósiles. El gran desafío es que el cambio climático es una oportunidad. Hemos de tender hacia el clímax para el cambio. El pasado viernes, por ejemplo, los periódicos llevaban tres noticias: las facilidades del Gobierno para buscar hidrocarburos, la bajada de los precios del petróleo, porque hay una bajada de la demanda y un exceso de oferta, y la conferencia del clima del Perú. La bajada de la demanda es una buena noticia por cuanto encaja con el hecho de que en Lima se busca descarbonizar la economía y reducir las emisiones de gases invernadero. Y si baja la demanda de petróleo es también porque están creciendo las energías renovables, que van a más.

La demanda de petróleo no sólo ha bajado porque la crisis, sino por el empuje de las renovables. Y mientras, España, con su enorme potencial en renovables, prioriza y promueve activamente, justo el día clave de la Cumbre, inversiones en búsqueda de combustibles fósiles tan arriesgadas como innecesaria frente a la alternativa de invertir en renovables, cuando tenemos empresas líder a nivel mundial.

  • ¿Qué ha fallado?

Lo que falla es el propósito de los gobiernos para cambiar el modelo energético. Reducir las emisiones de gases invernadero supone un cambio de modelo y la mayor parte de los países, incluidos España, tienen fuertes resistencias al cambio, como demuestran las resistencias para sustituir las plantas de carbón, gas y otras por energías renovables. Aquí podemos incluso hablar de la energía nuclear, porque mientras en Alemania prevé cerrar sus últimas nucleares en el año 2022, en España se propone reponer y prorrogar la vida de Garoña.

  • Entonces…

Las reducciones de gases no vendrán básicamente de la mano de los gobiernos y de las políticas sobre cambio climático sino que vendrán de la mano del necesario cambio de modelo energético y exigido por la sociedad y agentes económicos con visión de futuro.

  • ¿Cuál es su opción?

Aunque no se diera el cambio climático, habría que cambiar el modelo energético, porque la clave es sustituir los combustibles fósiles, y eso no se producirá porque se agoten o por sus impactos solamente. Un premio Nobel ya dijo que la Edad de Piedra no se acababa porque se acabaran las piedras, sino porque había alternativas mejores. Por eso, la edad de los combustibles fósiles acabará porque hay mejores soluciones, las renovables. Pero habrá que hacer esa transición de forma rápida porque urge a causa del cambio climático.

  • ¿Pero quién se resiste?

Se resisten quienes tienen en sus manos los combustibles fósiles y las grandes centrales e infraestructuras energéticas. ¿Por qué no cambia el modelo energético? Porque la energía está en manos de oligopolios, que tienen mucho que perder si se entra en la ‘edad de las energías renovables’. Esa colisión está creando dificultades. Pero abre un mundo lleno de oportunidades. Las dificultades de ese cambio son políticas porque los políticos se han rendido a los intereses especulativos y oligopolísticos desde la OPEP hasta UNESA.

  • ¿También en Estados Unidos?

Lo que está haciendo Estados Unidos es solamente cambiar el carbón por el gas, aprovechando que tiene ahora estos recursos más baratos ficticiamente gracias al fracking, pero no cambia nada relevante. En inglés las plantas eléctricas se llaman “power station”: poder.
Y en España manda UNESA, que tiene las grandes plantas.

  • Su opción es clara: las renovables…

Nos permiten mitigar el calentamiento, nos abren nuevas oportunidades y, sobre todo, suponen una opción sostenible y con futuro que permite democratizar la energía y hacer con un modelo descentralizado que comporta el empoderamiento y responsabilización de la ciudadanía. Si se retrasa, es por la confluencia de los intereses cortoplacistas de los políticos y de los intereses de los oligopolios.

  • ¿Qué soluciones ve?

Algo está cambiando. Los estados están recibiendo más presión de los ciudadanos, de las ONGs e incluso de sectores económicos a favor de un nuevo modelo energético y modelo productivo más innovador y sostenible que tendría la mitigación del cambio climático, la reducción de emisiones como resultado, aunque hay fuerte resistencia. El proceso de abajo a arriba empujaría y convergería con los acuerdos que se logren desde arriba. La demanda ciudadana en este sentido cada vez se oye más.

  • ¿Lo cree?

Y este cambio pienso, y esto es esperanzador, se ha empezado a ver en Lima donde la conjunción de compromisos de ciudades, de fondos financieros, de compañías de seguros…que ven en el desafío del cambio climático una oportunidad o clímax para el cambio hacia ciudades más innovadoras y habitables, inversiones con futuro y con menos riesgo es un avance y una contribución potencial significativa y real a la reducción de emisiones a la que se sumarían las iniciativas reales en países en desarrollo de potenciar con ayuda de un Fondo Verde predecible y capitalizado las energías renovables muy apropiadas para dichos países.

Los 196 países tendrán que estar a la altura de estas iniciativas en sus propuestas para la ‘super cumbre’ de París y que también lo esté Francia que acoge la cumbre del 3015 que ya ha enviado señales de compromiso hacia un modelo energético más sostenible en su proyecto de Transición Energética.

Fuente: La Vanguardia

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