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Renovar, y con renovable

CARLOS HERNÁNDEZ PEZZI, DOMINGO JIMÉNEZ BELTRÁN Y JOAQUÍN NIETO

Es tan obvio, que sólo cabe preguntarse por qué no se ha hecho antes. Nos referimos a la iniciativa de rehabilitación, contemplada en la propuesta del Gobierno Acuerdo Político para la Recuperación del Crecimiento Económico y Creación de Empleo, que apoyamos, eso sí, introduciendo modificaciones de calado que la hagan viable y eficaz. A diferencia de quienes señalan que tal iniciativa es “recurrir de nuevo al ladrillo para crear empleo”, pensamos que la renovación masiva (alcanzando a barrios enteros) de los edificios en clave energética, mejorando la habitabilidad y accesibilidad, es la puesta en valor del enorme patrimonio construido en un país como el nuestro, que cuenta con mas de 500 viviendas por cada 1.000 habitantes. Tal modernización hacia la edificación sostenible sería un cambio sustancial de modelo en un sector básico que tiraría de otros relacionados principalmente con el desarrollo de la eficiencia energética, las energías renovables, las redes inteligentes, nuevos materiales y otra concepción de los bienes y servicios.

Parece que el acuerdo sobre la necesidad de modernización y cambio de modelo productivo es general, pero, al trasladarlo a las medidas para el cambio, tal consenso tiende a fallar, sobre todo en la esfera política. Por eso, desde la sociedad civil aportamos nuestra opinión, que coincide con amplios sectores sociales, sindicales y empresariales, para encontrar una rápida salida de la crisis, pero con un modelo de desarrollo diferente, más sostenible y con mayor calidad de vida para la mayoría ¿Quién puede negarnos esta aspiración?

La propuesta del Gobierno sobre rehabilitación de viviendas apunta bien, al destacarla como clave para salir de la crisis creando empleo rápidamente y redimensionando el sector hacia una actividad sostenible. Pero su propuesta, tal como está formulada, no es viable. No hay estímulo económico suficiente para hacer despegar la demanda: los incentivos fiscales (IVA reducido, deducción del IRPF) no bastan para movilizar a los cientos de miles de particulares que hacen falta para que tal iniciativa sea viable y genere el empleo suficiente, ni para emprender verdaderos procesos de modernización y no las meras reformas habituales.

Hablamos de una rehabilitación de alcance e innovadora para maximizar la eficiencia energética, mejorar la habitabilidad y accesibilidad e instalar energías renovables, y de hacerlo en cantidad suficiente: medio millón de viviendas y 30.000 edificios industriales o de servicios por año, el 2% anual de los 25 millones de viviendas y 1.400.000 edificios existentes, lo que generaría 390.000 empleos anuales, como ya I en estas páginas hace casi dos años (Público, 25-07-2008).

Se trata de emprender un plan suficientemente movilizador para todos los sectores implicados: particulares y empresas demandantes, constructoras, arquitectos y profesionales, empresas de servicios energéticos y del sector renovable, entidades financieras… Hay un umbral por debajo del cual la expectativa no es suficiente, y un plan puede quedarse en voluntarismo inviable. La actual propuesta del Gobierno está por debajo de ese umbral.

¿Es posible, en las actuales circunstancias presupuestarias, que la inversión pública alcanzara la subvención de un tercio de los costes para tal plan? Lo es. En su momento hicimos las cuentas y la recuperación de la inversión pública era muy rápida. De los 2.100 millones de euros anuales que aportaría la financiación pública (en forma de deducciones del IRPF y el IVA, aportación vía ICO de una parte de los intereses y subvenciones directas), el Estado recuperaría 1.900 al año solamente con la suma de los ingresos por cotizaciones sociales y de Seguridad Social de los 390.000 empleos creados y la correspondiente disminución de los gastos de desempleo, a lo que habría que añadir otros ingresos derivados del conjunto de la actividad económica que tal plan dinamizaría. Además de evitar anualmente la emisión de unos dos millones de toneladas de CO² y la importación de tres millones de barriles de petróleo, reducciones y beneficios económicos, ambientales y de autosuficiencia que se irían acumulando año tras año.

Y los particulares o las empresas que decidieran emprender la rehabilitación, ¿podrían permitirse desembolsar el coste de los dos tercios restantes? Podrían. Es más: tendrían posibilidades de hacerlo a coste cero, dado que tanto la eficiencia energética como la instalación de renovables podrían suponer unos ahorros y unos ingresos energéticos suficientes para financiar la inversión en el plazo de unos diez años. Sólo haría falta articular la propuesta financiera más viable para los propietarios entre constructoras, empresas de servicios energéticos y entidades financieras.
Un plan así es, además, esencial para alcanzar otro de los capítulos sustanciales de la propuesta del Gobierno: el escenario energético para 2020, que contempla una fuerte moderación en el crecimiento de la demanda y un gran incremento de las energías renovables para que alcancen el 25% de la energía primaria y el 45% de la eléctrica. Apuntando también a un cambio de modelo energético clave del nuevo modelo productivo y de consumo más sostenible. Se trata, en fin, de renovarse para responder a la crisis económica, energética y ambiental, renovando el desarrollo, las políticas y las tecnologías y haciendo un uso inteligente de los recursos renovables que ofrece la naturaleza.

Fuente: Público


Carlos Hernández Pezzi es arquitecto. Ex presidente del Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España

Domingo Jiménez Beltrán fue el primer director de la Agencia Europea de Medio Ambiente

Joaquín Nieto es presidente de honor de SUSTAINLABOUR

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